#MiradaExperta
25 de febrero de 2026

Por Fernando Passarelli – Founder & CEO DCOC – https://www.dcoconsultores.com.ar/
En la última década, la gestión de la cadena de suministro ha dejado de ser una búsqueda exclusiva de eficiencia de costos para convertirse en una herramienta estratégica de impacto social. Las Compras Inclusivas (o Compras con Impacto) representan la decisión deliberada de las empresas de integrar a su matriz de proveedores a oferentes no tradicionales: Organizaciones Sociales, Empresas Recuperadas, Cooperativas, Empresas B, entre otras. Este modelo no busca la «caridad», sino la co-creación de valor compartido
1. Oportunidades: Más allá del Retorno Financiero
Para la empresa contratante, abrir el juego a oferentes de la economía social no es solo un check en el reporte de sostenibilidad; es una ventaja competitiva:
- Resiliencia y Cercanía: Los proveedores locales y cooperativos pueden ofrecer mayor flexibilidad y compromiso ante crisis logísticas globales.
- Innovación Social: Estos oferentes suelen resolver problemas de formas creativas, optimizando recursos que el mercado tradicional descarta.
- Reputación y Propósito: Los consumidores actuales (especialmente Gen Z y Millennials) demandan coherencia. Una cadena de suministro ética fortalece la marca empleadora y la fidelidad del cliente.
- Desarrollo Territorial: Al contratar un oferente social, el capital circula en la comunidad local, fortaleciendo el mercado donde la propia empresa opera.
2. Desafíos: Las Barreras del «Mundo Tradicional»
Integrar a estos actores no es soplar y hacer botellas. Existen fricciones estructurales que requieren una mirada crítica:
Desafíos en el horizonte:
- Escalabilidad. Muchos oferentes no tradicionales tienen una capacidad productiva limitada para grandes volúmenes y son remisos a la asociatividad.
- Burocracia Financiera. Los plazos de pago a 60 o 90 días pueden asfixiar a una cooperativa que vive del flujo diario.
- Certificaciones. Las exigencias de normas ISO o estándares de compliance internacionales suelen ser inaccesibles por costo o estructura.
- Brecha Digital. Diferencias en el uso de plataformas de licitación o sistemas de gestión (ERP).
3. El Esquema Adecuado: ¿Cómo hacerlo realidad?
Para que la contratación inclusiva sea exitosa, la empresa debe adaptar su proceso de compras. No se trata de bajar la vara de calidad, sino de nivelar la cancha:
- Segmentación de Licitaciones: Dividir grandes contratos en lotes más pequeños para que organizaciones de menor escala puedan competir.
- Flexibilización de Pagos: Implementar esquemas de pronto pago o adelantos de fondos para compra de insumos, reconociendo la fragilidad financiera del sector.
- Mentoreo y Desarrollo de Proveedores: No solo comprar, sino acompañar. Brindar asistencia técnica para que el proveedor mejore sus estándares de calidad y seguridad.
- Ponderación de Impacto: En el cuadro comparativo de ofertas, asignar un puntaje adicional (por ejemplo, un 10% o 15%) a aquellos proveedores que certifiquen impacto social o ambiental.
Conclusión: Un Modelo de Triple Impacto
Las compras inclusivas transforman el gasto operativo en una inversión social. Al integrar a una empresa recuperada o a una cooperativa en la cadena de valor, la organización no solo adquiere un bien o servicio; está activando un motor de inclusión laboral y estabilidad económica para sectores históricamente postergados.
El desafío para los líderes de compras hoy es entender que el precio más bajo no siempre es el costo más barato para la sociedad ni para el futuro de la empresa.
Febrero 2026 – DCOC
