#MiradaExperta
27 de eneros de 2026

Análisis integrado Reporting Matters 2025 (WBCSD) y Global Corporate Sustainability Report 2025 (OCDE)
Por Federico Paloma, CEADS.
El reporte corporativo está atravesando una transformación profunda que redefine no solo la forma en que las empresas comunican su desempeño, sino también la manera en que gestionan riesgos, oportunidades e impactos. La sostenibilidad ya no constituye un anexo informativo ni un capítulo accesorio, sino una dimensión estructural del gobierno corporativo. Esta evolución es impulsada por marcos regulatorios más estrictos, una demanda creciente de transparencia por parte de inversionistas y reguladores, y la necesidad de responder a desafíos como el cambio climático, la transición energética, la presión social y la digitalización de los mercados. Tanto el informe Reporting Matters 2025 del WBCSD como el Global Corporate Sustainability Report 2025 de la OCDE coinciden en que estamos ante una etapa en la que los estándares, los métodos de reporte y los modelos de gobernanza se alinean para conformar un nuevo paradigma empresarial.
Una de las tendencias más claras es la expansión de los reportes integrados. Si bien muchas empresas continúan elaborando informes de sostenibilidad independientes, la integración entre lo financiero y lo no financiero crece de manera sostenida, especialmente en Europa, donde la regulación exige cohesión narrativa, trazabilidad de datos y enfoque estratégico. Esta convergencia favorece una visión más unificada de la creación de valor y reduce la distancia entre los compromisos ambientales, sociales y de gobernanza y los resultados económicos de la organización.
Esta transformación coexiste con un ecosistema normativo aún heterogéneo. Mientras la CSRD marca el ritmo en la Unión Europea, otros marcos como ISSB, GRI, SASB y TCFD continúan siendo utilizados con distintas intensidades según el país o el sector. La necesidad de convergencia, interoperabilidad y mayor estandarización comienza a emerger como un requisito técnico para evitar inconsistencias y asegurar calidad en la información divulgada.
En este escenario, la doble materialidad se convierte en el enfoque dominante. La mayoría de las empresas ya no se limita a reportar impactos ambientales o sociales; ahora también evalúa cómo estos factores afectan su desempeño financiero. Esta mirada bidireccional permite anticipar riesgos, identificar oportunidades estratégicas y fortalecer la toma de decisiones.
La conexión entre sostenibilidad y estrategia avanza en la mayoría de las organizaciones, pero la ejecución aún presenta brechas. Aunque muchas empresas incluyen metas, hojas de ruta e indicadores, no siempre se observa una relación clara entre estos compromisos y la asignación de recursos financieros o el rediseño de procesos. El sector energético evidencia una brecha evidente entre generación de fondos y reinversión en tecnologías de transición.
En cuanto a gobernanza, las empresas muestran avances sólidos. Los directorios incorporan formación en sostenibilidad, aumentan los comités especializados y vinculan métricas ESG con la remuneración ejecutiva. La sostenibilidad pasa a ocupar un lugar central en la agenda del liderazgo corporativo.
El aseguramiento externo es otro punto crítico. Aunque la verificación de información ESG está en expansión, predomina aún el aseguramiento de alcance limitado, lo que restringe la profundidad de las validaciones. El aseguramiento razonable sigue siendo excepcional.
Finalmente, el ámbito social continúa mostrando avances desiguales. La mayoría de las empresas declara políticas de derechos humanos y divulga métricas de capital humano, pero la profundidad sigue siendo insuficiente para evaluar adecuadamente riesgos y desempeño.
En síntesis, los reportes de sostenibilidad muestran un avance sostenido en integración estratégica, gobernanza y rigor metodológico, pero aún enfrentan desafíos significativos en materia de estandarización, aseguramiento y profundidad de la información.
| Eje | Dato clave | Observaciones |
| Tipo de reporte | Crecimiento de reportes integrados (+11%) | Modelo predominante impulsado por regulación |
| Cobertura global | Más del 90% publica ESG | La transparencia es infraestructura obligatoria |
| Ecosistema normativo | Convivencia de múltiples estándares | Fragmentación que exige convergencia |
| Doble materialidad | Adopción mayoritaria (Es ya el estándar: 83%) | Herramienta central para riesgos e impactos |
| Integración estratégica | La sostenibilidad está integrada en la estrategia del 92% de las empresas.Brechas entre compromiso e inversión | Desafío crítico de coherencia |
| Gobernanza ESG | Directorios más especializados | Institucionalización de la sostenibilidad |
| Impacto financiero | El 87% vincula sostenibilidad con inversiones, CAPEX y resultados financieros. | En APAC, este porcentaje alcanza el 93% |
| Aseguramiento externo | Predomina alcance limitado | Calidad insuficiente para exigencias futuras |
| Sector energético | Baja reinversión en transición | Desalineación entre discurso y acción |
| Derechos humanos | Divulgación superficial | Área con mayor brecha estructural |
Conclusión final
La evolución del reporte corporativo en 2025 confirma que la sostenibilidad dejó de ser un ejercicio declarativo para transformarse en un componente estructural del desempeño empresarial. Las organizaciones que avanzan más rápido no son necesariamente las que producen informes más extensos, sino aquellas que integran la sostenibilidad en su gobernanza, en sus decisiones financieras y en sus modelos operativos. El análisis conjunto de WBCSD y OCDE evidencia que el desafío ya no reside en ‘qué reportar’, sino en cómo garantizar calidad, comparabilidad y trazabilidad en un contexto regulatorio exigente y en una economía global en transición.
El avance de la doble materialidad, la creciente institucionalización de la sostenibilidad en los directorios, y la búsqueda de marcos normativos interoperables marcan un punto de inflexión. Al mismo tiempo, persisten brechas relevantes: la insuficiente profundidad en derechos humanos, la baja reinversión efectiva en transición energética y la limitada robustez del aseguramiento externo. Estas asimetrías muestran que aún existe una distancia entre el discurso estratégico y la operacionalización efectiva.
La sostenibilidad corporativa ingresa así en una etapa donde el liderazgo no se mide únicamente por el cumplimiento normativo, sino por la capacidad de anticipar riesgos sistémicos, asignar capital de manera coherente y construir modelos resilientes y regenerativos. Las empresas que logren articular propósito, datos y gobernanza serán las que definan los estándares competitivos de la próxima década.
PD: Para más detalles consultar:
https://www.wbcsd.org/resources/reporting-matters-2025-embedding-change-accelerating-impact/https://www.oecd.org/en/publications/global-corporate-sustainability-report-2025_bc25ce1e-en.html
